¿Recuerdas cuando tus padres te daban tu propina para comprar tu refrigerio en la hora del “break”?
Yo si lo recuerdo. Recuerdo que, antes que suene la campana para disfrutar de ese momento, me ponía a pensar que productos golosinarios consumiría.
Sin darme cuenta, estaba realizando mentalmente un presupuesto, quizás no muy organizado, pero lo necesario para cumplir con mi objetivo en ese entonces. Este mismo acto podemos aplicarlo en nuestra empresa o cuando deseamos comenzar un emprendimiento, pero esta vez lo haremos de manera consciente.
¿De qué forma?
¿Recuerdas que te comenté en líneas anteriores que antes de salir al “break” estaba pensando en que iba a gastar mi propina?
Pues, debes realizar lo mismo, pero en tu empresa y antes de comenzar un nuevo mes.
¿Cómo realizo mi presupuesto?
- Evalúa los gastos fijos que realizarás durante el mes (Alquiler, luz, agua, servicios profesionales, entre otros.)
- Evalúa los gastos variables de tu empresa (compra de materia prima, embalaje y empaques, combustible, etc.)⠀
Teniendo en cuenta ello, podrás establecer un límite de gastos mensuales y no excederte en estos.
En caso de que desees implementar un nuevo proceso en tu empresa que te va otorgar una mayor rentabilidad y esta implementación excede al importe presupuestado. Lo recomendable es postergarlo para el próximo mes, utilizar el “Guardadito para imprevistos” (el cual hablamos en una de las publicaciones anteriores) o solicitar un préstamo a una entidad financiera.
Cabe resaltar que esta última opción debe ser analizada y revisada cuidadosamente, debido a que tendrás un gasto fijo adicional. Lo cual puede ser una “espada de doble filo”.